Esta ciudad catalana conserva un importante legado
cultural y monumental. Estructurada en función de las confluencias que forman
los ríos Ter con el Güell, el Galligants y el Onyar, unidos por puentes que los enlazan
y que le otorgan una singular fachada fluvial. El Onyar atraviesa la ciudad,
delimitándola entre el núcleo antiguo y la ciudad moderna y dinámica.
Cuenta con 11 hoteles. 2 de estos hoteles tienen una categoría de cuatro estrellas mientras
que otros 2 hoteles con de tres estrellas.